ESTANISLAO ZULETA DEMOCRACIA Y PARTICIPACION EN COLOMBIA PDF

Publicado el 15 marzo, Deja un comentario La democracia es un camino bastante largo y propiamente indefinido. El derecho fundamental es el derecho a diferir, a ser diferente. Si no hay igualdad ante la vida, la igualdad ante la ley se convierte en una burla. Pero la igualdad ante la vida es algo que es necesario conquistar. Si un pueblo no la conquista por su propia lucha, por su propia actividad, no le va a llegar desde arriba. Nosotros ya no tenemos un folclore.

Author:Meztigrel Faer
Country:Maldives
Language:English (Spanish)
Genre:Environment
Published (Last):16 May 2006
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Facultad de Ciencias Humanas 9 de junio del Colombia: Violencia, Democracia y Derechos humanos Estanislao Zuleta Estanislao Zuleta, en su preocupacin por la situacin histrica, social, poltica y econmica de Colombia, hace una extensa reflexin en la cual aborda los principales problemas que la nacin ha vivido en las ltimas dcadas. Estas dificultades se relacionan con la consolidacin de una democracia real, slida y coherente son las condiciones generales del pas.

As pues, una dificultad que Zuleta plantea es el impulso de los movimientos revolucionarios colombianos por lograr cambios en la sociedad a partir de ideales comunistas, especialmente aquellos fundamentados en Marx. Pero para ste pensador, la democracia no hace parte de su posicin.

Ello se argumenta bajo su concepcin de los derechos humanos el proletariado, al pretender derrocar al opresor, intenta unificar su ideologa, involucrando un tipo de pluralismo y de cohesin de la libertad de pensamiento y su concepto de la misma como una mscara del capitalismo, sistema con el cual estaba en desacuerdo.

As que, cuando los grupos ilegales o revolucionarios adoptaron literalmente la posicin marxista de tomar las armas para hacer contrapeso a la burguesa y al desarrollo del capital, crearon un pluralismo entre ellos y por lo tanto, se impidieron la expresin libre de sus ideas. De este modo, violaron un derecho importante y, sin derechos, no hay democracia. Por otra parte, la lucha por la democracia debe buscar el crecimiento de la fuerza del pueblo sin recurrir a la idea de hacer uso de la violencia como requisito necesario.

Esta lucha debe impulsarse por un dilogo respetuoso, es decir, que atienda a las observaciones o argumentos de las partes involucradas. Es por ello que las partes deben verse como iguales entre s y tener una disposicin de aceptar que ninguno tiene una verdad absoluta. El dilogo debe regirse por las habilidades de escuchar y argumentar las posiciones propias y las de los otros.

Si no existen tales requerimientos, se marca el inicio de un conflicto negativo: si se dialoga se puede llegar a la igualdad. Este es un problema que Colombia ha enfrentado a lo largo de su historia, dado que existe soberbia y un profundo orgullo en cada ciudadano, desde las lites, hasta el pueblo mismo. Cuando dos partes discuten y no se ven como pares, se da una ruptura en la comunicacin entre ellas y puede desencadenarse una serie de eventos sumamente desfavorables para ambas. Con respecto a la esperanza de luchar por la mejora de las condiciones de los subalternos y por el deseo de salir de la miseria, el pueblo se organiza y crea una fuerza popular creciente, la cual exige salir del maniquesmo para lograr la consolidacin de los derechos humanos y reclamar su cumplimiento equitativo para todos.

Adems, el Estado debe garantizar mecanismos para que las personas se hagan partcipes de las decisiones tomadas en mbitos polticos, econmicos, sociales y culturales, y de esa manera, Universidad Nacional de Colombia Anamara Olarte Daz- Cd. Facultad de Ciencias Humanas 9 de junio del posibilitar la creacin de una sociedad democrtica.

Sin embargo, las clases dirigentes evidencian un desconocimiento profundo de las precarias condiciones en las cuales los colombianos se encuentran inmersos, y ms que esa ignorancia, se exhibe el desinters por el pueblo, por la clase que sustenta su poder. Otro aspecto fundamental para Estanislao Zuleta es el conflicto en la vida cotidiana. La democracia debe garantizar espacios sociales y legales que permitan el desarrollo de los conflictos en su expresin, y stos, a su vez, deben evitar la supresin entre s mismos.

Pero la nacin presenta un gran abismo entre el ideal por el cual lucha y los medios que utiliza para ello, generando guerras irracionales y presentando extremos negativos. Lo anterior hace de Colombia un pas que an no est preparado para la paz. Cabe tener en cuenta que el conflicto referido puede darse entre el Estado y el pueblo, en donde este ltimo no necesariamente debe estar ilustrado, ya que slo mediante la discusin de ideas erradas o carentes de coherencia con las necesidades que tiene, puede llegar al saber.

Como se dijo anteriormente, esta participacin es uno de los requerimientos ms inmediatos que el Estado debe garantizar para lograr la democracia en Colombia.

Esto le hara fuerte y sus ciudadanos no temeran expresar sus ideas. Se atreveran a pensar por s mismos, empleando lo que Kant denomina uso pblico de la razn, necesaria para alcanzar la mayora de edad. Ahondando en las reflexiones de este filsofo de la ilustracin, un Estado que alcanza tal condicin es aquel en el cual las instituciones no le prohben el uso de la razn pblica.

Sin embargo, las personas pueden acogerse a la comodidad, haciendo que los dominadores aprovechan tal condicin para esclavizarlos y adquirir ms fuerza. En consecuencia, el individuo se estanca en la subalternidad. Adems, aunque el pueblo pueda emanciparse y consolidar una revolucin, no llegara a lograr cambios significativos en su forma de pensar, sino a adquirir nuevos prejuicios. De este modo, la emancipacin no se entiende como pluralismo, sino como una forma de organizacin compleja en la cual el pueblo genera mecanismos de interaccin para lograr una transformacin de sus condiciones de vida mediada por la cultura y la creatividad.

Esto le hace falta a Colombia, ya que diversas instituciones sociales, como por ejemplo los partidos polticos, le obligan de una u otra forma a adoptar pensamientos y prejuicios a favor y en contra de los otros, de los enemigos. Este hecho impide el uso de la razn pblica, favoreciendo la generalizacin de ideologas y cohibiendo el derecho a la libre expresin.

Nuevamente, los argumentos se enlazan para demostrar que Colombia no es una nacin democrtica, aunque algunos as lo afirmen. Cabe anotar que el producto final del proceso planteado por Kant, se tiene la consolidacin de los derechos humanos y la adopcin de los mismos por parte del gobierno, lo cual hace que ste se comprometa a priorizar y garantizar soluciones ante las necesidades del pueblo. Anamara Olarte Daz- Cd. Facultad de Ciencias Humanas 9 de junio del Ahora, es momento de hablar de forma ms profunda de la situacin colombiana, de las caractersticas de su democracia, de sus antecedentes, de los problemas que sta ha tenido y como se llegara a ella de modo realista en el pas.

Ante todo, mltiples eventos han intervenido para generar un Estado tan deplorable. El evento histrico ms importante e influyente para la coyuntura actual y la debilidad del Estado, fue el Frente Nacional, perodo en el cual los partidos dominantes tradicionales decidieron repartirse el poder entre ellos, degradando la participacin poltica del pueblo y haciendo del gobierno una pura fachada. Con el Frente Nacional se incapacit el llevar a cabo la reforma agraria y urbana de la manera adecuada, lo cual condujo al pas desde el ruralismo al urbanismo, gracias a la indiferencia -quitndole prioridad y evadindolo mediante la distribucin de cargos pblicos-.

Lo que no tuvieron en cuenta los partidos tradicionales al conducirse al Frente Nacional, es que con tal pacto podran perder su identidad ideolgica y no podran representar los intereses de las clases, dado que las diferencias de gobierno seran una ilusin: slo cambiara el dirigente gracias a que todo ya estaba dispuesto. A partir de ello, se produjo una inmensa abstencin electoral, que todava sigue vigente en la nacin, alcanzando en el presente ao, uno de los porcentajes ms altos en la historia colombiana.

En otro aspecto, debe reconocerse que existe la libertad de prensa, de organizacin y participacin poltica y de ctedra. Pero slo existen. Tales derechos no son respetados ni aplicados, pues al fin y al cabo, cuando los periodistas buscan informar sobre la realidad, reciben amenazas y atentados.

Por tal motivo, desisten en mostrar la verdad y en proteger su vida e integridad. Al igual sucede con los maestros, y cmo no, con los representantes polticos donde hasta huyendo del pas son atacados inesperadamente.

Es por ello que deben pedir el exilio y pasar el resto de sus vidas en el anonimato, como si la verdad no les hiciese libres. Otro aspecto importante, es que durante los ltimos aos, el fenmeno de los movimientos sociales reivindicadores -como las marchas y paros cvicos- se ha incrementado bajo el nico propsito de exigir al gobierno la prestacin y la mejora de los servicios pblicos.

Un Estado de fuerza consiste en la consolidacin de las reglas fundamentales democrticas, que conserven su monopolio y creen espacios legales para resolver conflictos de los tipos poltico, econmico y de la sociedad civil. En cambio, Colombia no ha sido un Estado de fuerza, ya que ha demostrado ser muy dbil -principalmente por su falta de presencia en la mayora del territorio colombiano, por su fragilidad ante presiones de gran magnitud y en la dificultad de controlar a sus propios integrantes-.

No puede haber nada ms peligroso que un Estado dbil para la prolongacin de los derechos humanos. Las graves consecuencias de la falta de presencia de ste en los territorios nacionales, implican que las poblaciones busquen la proteccin que les es negada por otro lugar, sin interesar si se acogen a poderes extralegales.

Facultad de Ciencias Humanas 9 de junio del La debilidad del Estado, y la falta de reformas econmicas y polticas, se sealaban junto con la crisis de los partidos tradicionales como los factores promotores del sostenimiento y desarrollo de los movimientos guerrilleros.

Con ello, permitieron algo ms que agrav el resto de la situacin social: la aparicin del narcotrfico. Con respecto a este planteamiento, los movimientos guerrilleros aparecieron hacia la dcada de los sesenta -por ejemplo, las FARC aparecen en el ao y comenzaron como un movimiento campesino de indignacin por la violencia de los aos cincuenta-.

Luego, con su crecimiento, desearon poder poltico, con el cual poder reproducir ideas izquierdistas y eliminar del todo cualquier otro tipo de gobierno. Para su financiacin, estos grupos guerrilleros comenzaron con los cultivos pncoger proveen productos de consumo comunitario- y por su dficit, los terrenos eran abandonados.

Con la llegada de la marihuana y de la coca, esta situacin cambi y se encamin al triunfo del grupo guerrillero y del narcotrfico. Las tierras fueron recuperadas, los narcotraficantes daban la semilla, el dinero y toda aquella asesora que pudieran necesitar.

Al final, compraban la cosecha. De este modo la guerrilla logr su cometido, obtuvieron productos totalmente comercializables y de representacin monetaria significativa, siendo ste el mtodo por el cual las FARC en especial- encontraron la mejor manera de financiar sus acciones y poder as adquirir armas modernas.

Antes solan usar mtodos como la extorsin y el secuestro para tales fines, aunque con la aparicin del narcotrfico, la situacin no disminuy. Simplemente fue complementario. En consecuencia, los grupos guerrilleros no solo alcanzaron financiacin, sino que se elimin de la subversin toda credibilidad poltica que pudiera tener.

El narcotrfico no solo invirti en terrenos de las guerrillas. Tambin hacan inversiones ganaderas y bananeras de forma ocasional.

A medida que ste creca econmicamente, estos sectores se hacan ms violentos, por lo cual la tpica relacin pobreza-violencia es totalmente equivocada y la relacin verdadera es riqueza-violencia. Si se supone que el problema se relaciona con la poltica, entonces, por qu hubo poblaciones enteras masacradas durante largos perodos hasta que ocurri la verdadera masacre?

La nica razn que puede tener esta situacin es el ejercicio del terror, obligando a emigrar a las personas y, de nuevo, apoderndose de ms terrenos, cosa que tambin hacan los grupos guerrilleros problema que persiste en la actualidad-. Las alianzas entre narcotraficantes y guerrilla se han abandonado, pero ahora son los ms grandes terratenientes los que se unen a ellos; y para stas ltimas, son los secuestros la principal fuente de financiamiento.

Hay algo muy intrigante: por qu cada vez que ocurren sucesos como stos, las Fuerzas Armadas no estn presentes? Debe existir alguna relacin de suficiente confianza para que stas no intervengan con frecuencia en estos eventos. Pero ser que estn untadas con el dinero del narcotrfico? Al parecer, es la respuesta ms probable y creble. Facultad de Ciencias Humanas 9 de junio del Al igual que con las Fuerzas Armadas, las poblaciones ms olvidadas por el Estado se ven sometidas a un se acoge o muere por parte de los narcotraficantes y las guerrillas, donde no tienen ms alternativas que ceder y estar del lado de ellos.

He aqu el poder ms grande que tienen estos sectores -y no es precisamente el dinero el ms influyente, sino el control de redes mediante el cual pueden conseguir gran cantidad de gente que necesiten a su favor, o por lo menos no en su contra, independientemente del tipo de persona que sea.

As es como logran quedar limpios de todas sus acciones y salir bien librados de ellas. Y a qu nos lleva todo esto? Bien, la reflexin de Estanislao Zuleta es que, como colombianos, necesitamos tomar conciencia de lo que somos, que hagamos lo posible para que el gobierno y las Fuerzas Armadas tengan en cuenta lo rpido que deben actuar y lo mucho que deben cambiar, con el fin de poder discernir y hacer del Estado una institucin slida, que no se le acuse de violar los derechos humanos como s lo hacen los grupos guerrilleros, un Estado que no responda a la agresin con agresin, a la muerte con muerte y que caiga en el error de creer que esto es lo ms eficaz.

Un pas democrtico no se construye con base en la violencia y en el conflicto armado, sino que se crea en medio del conflicto pacfico, con ideales y objetivos claros, sin derramar sangre de inocentes, sin sacrificar al pueblo para lograr beneficios que le faciliten la vida a unos pocos. Un Estado democrtico es aqul que escucha a las personas porque las ve como iguales, no como oprimidos u obreros.

Es el encargado de responder positivamente y de aprobar soluciones eficaces ante las necesidades de la gente, ya que gracias a los mecanismos de participacin que les provee, la comunidad puede poner en comn sus problemas e ideas de mejora. De esta forma, garantiza una de las premisas que toda sociedad democrtica debe tener: el respeto por los derechos humanos, que no se quedan escritos en un papel, sino que se hacen cumplir porque el pueblo los conoce y los hace valer, porque hace uso de su razn pblica, porque nada ni nadie le obliga a pensar de determinada manera.

En pocas palabras: porque puede ser libre. Finalmente la solucin est en nuestras manos. Como pueblo colombiano, debemos hacernos sentir, manifestndole al Estado nuestras exigencias sobre los derechos humanos que tenemos, reclamndole por su falta de respaldo y por la adopcin de acciones frente a todas la problemticas que aquejan al pas.

Debemos insistirle que use del poder que tiene para derrocar sin violencia a todos aquellos grupos que siembran el terror en la sociedad, que deje de ver al pueblo colombiano como un rebao ovejas mansas e ignorantes y priorice el bien de Colombia sobre sus bienes propios, que vea que si el pueblo colombiano se puede sublevar y unirse para lograr el cambio y exigir soluciones, es porque ste es capaz de producir entre sus individuos los ideales para alcanzar esa democracia y esa paz tan anhelada, que perdure en las pginas de la historia colombiana como hito y xito de los ms necesitados: de toda Colombia.

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